Thursday, December 16, 2010

Máquina: Carretillo para Jardín

Reutilización de materiales de desechos de construcción para la fabricación del carretillo para jardín.

Projecto elaborado por: María Catalina Salazar Chaves.

El carretillo para jardín es una máquina que se ha fabricado con materiales de desechos de construcción que se encuentran contaminando el ambiente y que su degradación tarda cientos de años.

Esta máquina se utiliza para la recolección de hojas y ramas secas en los jardines y por su diseño y el tipo de materiales, tiene una capacidad máxima de 5 kilogramos de peso.

Materiales:

  1. Tolva: La tolva del carretillo fue elaborada utilizando una cubeta encontrada en una quebrada. (Foto 2)
  2. Estructura o palanca: La estructura o palanca del carretillo fue elaborada con tubos PVC de media pulgada, encontrados en la orilla de una quebrada. (Foto 3)
  3. Rueda: La rueda de apoyo del carretillo fue elaborada con madera encontrada en un basurero clandestino.

Aprender a Pensar

Ernest Rutherford cuenta lo siguiente:

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de ponerle una nota muy baja a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que éste afirmaba completamente convencido de que su respuesta era absolutamente acertada.

Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.

Leí la pregunta del examen y decía: ¿Qué haría usted para determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro?

El estudiante había respondido: ‘Lleve el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio, marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio’.

Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta, correcta y completamente.

Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.

Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta, pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada.

Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas.

Me excusé por interrumpirlo y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta:

‘Tome el barómetro y tírelo al suelo desde la azotea del edificio. Calcule el tiempo de caída con un cronómetro.

Después se aplica la fórmula:

Altura = 0,5.g.T2

(Donde g es la aceleración de la gravedad y T es el tiempo que uno acaba de calcular con el cronómetro)

‘Y así obtenemos la altura del edificio.

En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.”Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta.

‘Bueno’, respondió, ‘hay muchas maneras. Por ejemplo, tomás el barómetro en un día soleado y medís la altura del barómetro y la longitud de su sombra.

Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.

bar bertolini Aprender a Pensar Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? ‘Sí, contestó, éste es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, tomás el barómetro y te situás en las escaleras del edificio en la planta baja. A medida que vas subiendo las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicás al final la altura del barómetro por el número de marcas que hiciste y ya tenés la altura. Este es un método muy directo.

Por supuesto, si lo que uno quiere es un procedimiento más sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla formula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.

En este mismo estilo de sistema, atás el barómetro a una cuerda y lo descolgás desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo podés calcular la altura midiendo su período de precesión. En fin, concluyo, existen otras muchas maneras.

Probablemente, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle: señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo.

En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares).

"Me dijo que sí, que evidentemente la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar."

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.

Crisis... ¿Cual Crisis?

Es Marzo, un pequeño pueblo turístico costero en plena temporada alta; azotada por la crisis parece desierto.

Todos tienen deudas y viven a base de créditos.

Por dicha, llega un Canadiense forrado y entra en un pequeño hotel con encanto. Pide una habitación.

Pone un billete de $100 en la mesa del recepcionista y se va a ver las habitaciones.

El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero.

El carnicero coge el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos.

Éste se da prisa a pagar lo que le debe al proveedor de alimento para animales.

El del alimento coge el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con la prostituta a la que hace tiempo que no paga. En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito.

La prostituta coge el billete y sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado.

En este momento baja el Canadiense, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, coge el billete y se va de la ciudad.

Nadie ha ganado un cinco, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con confianza!

¿Quién entiende a las mujeres?

Cuentan que el joven rey Arturo fue sorprendido por el monarca del reino vecino cazando furtivamente en sus bosques. Pudo haberlo matado –tal era el castigo en ese entonces–, pero se conmovió ante la juventud y simpatía del rey Arturo y le ofreció liberarlo a condición de que en un año hallara respuesta a una pregunta difícil: ¿Qué quiere realmente la mujer?

Arturo pensó que era casi imposible responder. Pero era mejor intentar que morir ahorcado. Regresó a su reino a interrogar a todos: la reina, princesas, prostitutas, monjes, sabios y bufones. Nadie le daba respuestas convincentes. Así, le aconsejaron consultar a la vieja hechicera. Solo ella sabría responder. Mas su precio era extravagante.

Llegó el último día y Arturo no tuvo más remedio que consultarla. La bruja accedió, pero pidió casarse con Gawain, el mejor amigo de Arturo y el más noble caballero de la Mesa Redonda. Arturo estaba destrozado. La bruja era jorobada y feísima, tenía un solo diente, despedía un hedor que daba náuseas y hacía ruidos obscenos (la historia no lo dice, pero deben haber sido pedos). El noble Gawain se sacrificó a cambio de la vida del rey y preservar la Mesa Redonda. Y la bruja, con su sabiduría infernal, exclamó: lo que realmente quiere la mujer es ser soberana de su propia vida…

Todos reconocieron esa gran verdad. Arturo estaría a salvo. Y así fue. Recobró su libertad y anunció los esponsales. Menuda boda fue aquella. Gawain fue cortés y respetuoso mientras la bruja hacía gala de sus peores modales: engulló comida con los dedos, emitió ruidos y olores espantosos (de aquellos), y en la noche de bodas, cuando Gawain, resignado, esperaba en el lecho nupcial, apareció convertida en una doncella hermosa.

Quedó estupefacto. Ella le aclaró que, por haber sido cortés, la mitad del tiempo le mostraría su aspecto horrible y, la otra, su belleza. Y, acto seguido, le preguntó cuál prefería para el día o la noche. Gawain –como muchos de nosotros– no supo responder. ¿Querría durante el día a una joven adorable para exhibirla ante los amigos pero dormir con una bruja espantosa? Entonces, replicó que la dejaría elegir por sí misma. ¡Genial! Al oírlo, ella le dijo que sería hermosa de día y de noche por haberla respetado y permitido ser dueña de su vida. Moraleja: no importa si la mujer es bonita o no; en el fondo, siempre será una bruja inteligente...

Top 10 tips for living a life of dignity

Taleb's top life tips:
  1. Scepticism is effortful and costly. It is better to be sceptical about matters of large consequences, and be imperfect, foolish and human in the small and the aesthetic.
  2. Go to parties. You can’t even start to know what you may find on the envelope of serendipity. If you suffer from agoraphobia, send colleagues.
  3. It’s not a good idea to take a forecast from someone wearing a tie. If possible, tease people who take themselves and their knowledge too seriously.
  4. Wear your best for your execution and stand dignified. Your last recourse against randomness is how you act — if you can’t control outcomes, you can control the elegance of your behaviour. You will always have the last word.
  5. Don’t disturb complicated systems that have been around for a very long time. We don’t understand their logic. Don’t pollute the planet. Leave it the way we found it, regardless of scientific ‘evidence’.
  6. Learn to fail with pride — and do so fast and cleanly. Maximise trial and error — by mastering the error part.
  7. Avoid losers. If you hear someone use the words ‘impossible’, ‘never’, ‘too difficult’ too often, drop him or her from your social network. Never take ‘no’ for an answer (conversely, take most ‘yeses’ as ‘most probably’).
  8. Don’t read newspapers for the news (just for the gossip and, of course, profiles of authors). The best filter to know if the news matters is if you hear it in cafes, restaurants... or (again) parties.
  9. Hard work will get you a professorship or a BMW. You need both work and luck for a Booker, a Nobel or a private jet.
  10. Answer e-mails from junior people before more senior ones. Junior people have further to go and tend to remember who slighted them.